descargaLa pirámide nutricional tiene una versión local: la gráfica de alimentación saludable, conocida como óvalo alimentario. Un esquema realizado por el MSAL, que incluye el consumo de agua y remarca la importancia de los hidratos de carbono (pan, cereales, pasta y arroz) seguidos por frutas y verduras, lácteos y, en menor escala, proteínas (carnes, pescado y huevos), grasas y aceites y, por último, azúcares.

Para los chicos, remarca Díaz, los nutrientes fundamentales son el hierro, presente en las carnes, y el calcio, en lácteos. A lo que se suma un buen aporte de vitaminas y minerales de las frutas y verduras. La nutricionista recomienda no exagerar con el uso de jugos comerciales ni con las gaseosas, que desplazan a la leche como alimento fundamental y que, además, proveen calorías vacías que sólo incorporan azúcares y predisponen a la formación de caries y al sobrepeso.

Evitar embutidos, el exceso de sal y las grasas saturadas (productos de copetín y comida rápida), que no aportan nutrientes esenciales. ¿Prohibir las golosinas? El criterio es el sentido común. Depende de la frecuencia y el significado: “Es mejor no relacionarlas con un premio, así el niño las puede disfrutar”, dice Trifone. Ricas e inevitables.

Fuente: www.lanacion.com.ar